En el libro titulado «El secreto de la Flor de  de R. Wilhelm, C.G. Jung, eminente psicólogo y psiquiatra en el prólogo expresa: «La astrología tiene asegurado, sin restricciones, el reconocimiento por parte de la psicología, porque la astrología representa la suma total de todo el conocimiento psicológico de la antigüedad.»

La Astrología Psicológica implica el considerar la Carta astral como un mapa de las potencialidades y rasgos de carácter inherentes a toda persona. Es un retrato dinámico de la personalidad, donde se entreteje la trama de la vida, en la que diversos planetas danzan simbolizando las diferentes partes de la personalidad que nos constituyen. Cada uno de estos planetas despliega su papel con una cierta particularidad interpretativa, reflejo del signo zodiacal donde se encuentra  emplazado. Las distintas escenas en el gran  Teatro de la Vida en que hayan de aparecer estos personajes o energías arquetípicas, estarán determinados por las casas astrológicas o áreas de la vida donde se expresarán en y a través de diálogos más o menos armónicos,  dinámicos, fluidos, tensos,  etc marcados por las relaciones angulares entre ellos existentes (los aspectos). Además nos encontraremos con algunos actores más destacados que otros. Estarán quienes tendrán  un protagonismo  desmesurado y otros quienes se escondan tras bambalinas, algunos por miedo a salir a escena y otros esperando el momento adecuado para hacerlo. 

Y a veces, fruto de la represión y/o de condicionamientos de distinta índole (familiar, social, económica, cultural, religiosa, etc.) habrá planetas-personajes que serán obligados a ocultarse, es decir, pasarán a formar parte de la sombra inconsciente de nuestro ser, con el consiguiente menoscabo de nuestra integridad psíquica, y  sólo serán  capaces de expresarse en forma deformada e indirecta a través de los sueños, los síntomas, las enfermedades, los conflictos, las crisis, y  en los casos en que hayan de ser proyectados hacia el medio circundante, los viviremos en forma de «destino» , como acontecimientos provenientes del exterior totalmente «ajenos» a nuestra voluntad.

Por todo lo expuesto, la  Carta Natal es un magnífico instrumento para la navegación por nuestros propios espacios interiores, puesto que al mostrarnos todos los personajes que hacen y deshacen en nuestra vida, nos permite conocer y re-conocer no sólo a aquellos que estamos dispuestos a aceptar como nuestros sino que a un mismo tiempo nos permite dar cabida a aquellas fuerzas que representan facetas de nuestra existencia a las que inconscientemente pretendemos desconocer como propias, ocultándolas, por lo general de forma muy insatisfactoria, de nuestra propia mirada y de la de quienes nos rodean.

Conectar con la astrología y con tu Carta Natal hace que experimentes muchos cambios positivos en tu vida y que sepas cuál es tu papel en la Gran Obra de la Vida. Colocarte en ese papel, hará que las cosas fluyan e irás avanzando hacia el reencuentro contigo mismo/a.